Dietética y Nutrición

Cirugía bariátrica: La cirugía para perder peso

La cirugía bariátrica o cirugía para la obesidad produce la pérdida de peso a través de la restricción de la ingesta de alimentos y, en ciertas intervenciones, interrumpiendo el proceso digestivo normal

La obesidad severa es una enfermedad crónica que es difícil de tratar solamente con dieta y ejercicio. La cirugía gastrointestinal es la mejor opción para las personas con obesidad severa y que no pueden perder peso con los medios tradicionales o que sufren de graves problemas de salud relacionados con la obesidad. La cirugía produce la pérdida de peso a través de la restricción de la ingesta de alimentos y, en ciertas intervenciones, interrumpiendo el proceso digestivo normal. Como en el resto de tratamientos de la obesidad, se obtienen mejores resultados si se asocia con una conducta alimentaría saludable y una actividad física periódica.

Las personas en las que se puede considerar la cirugía gastrointestinal son las que tienen un IMC (Índice de Masa Corporal) por encima de 40. Las personas con un IMC entre 35 y 40 que padecen diabetes tipo 2 o enfermedades cardiopulmonares graves, como apneas del sueño graves o cardiopatía relacionada con la obesidad, también son candidatos a la cirugía.

El concepto de la cirugía gastrointestinal para el control de la obesidad proviene de los resultados de las intervenciones por cáncer o úlceras de estómago en donde se han extirpado grandes porciones de este órgano o del intestino delgado. Puesto que los pacientes cometidos a estas intervenciones quirúrgicas suelen perder peso tras la cirugía, algunos médicos empezaron a emplear tales intervenciones para tratar la obesidad severa. La primera intervención en ser empleada ampliamente para la obesidad grave fue la del bypass (“puente”) intestinal. Esta intervención, de hace 40 años, produce pérdida de peso al causar malabsorción (mala absorción) de los alimentos. La idea era que los pacientes podían comer grandes cantidades de alimentos, que eran mal digeridos o que pasaban muy rápido por el aparato digestivo, de manera que el organismo absorbía muy pocas calorías. El problema con este tipo de cirugía es que causaba la pérdida de nutrientes esenciales y que sus efectos secundarios eran impredecibles y en ocasiones fatales. La forma original de la intervención de bypass intestinal ya no se utiliza en la actualidad.

La cirugía gastrointestinal contra la obesidad, también denominada cirugía bariátrica, altera el proceso de la digestión. Bariatría es el estudio de la obesidad: sus causas, su prevención y su tratamiento. Las intervenciones estimulan la pérdida de peso cerrando partes del estómago para hacerlo más pequeño. Las técnicas quirúrgicas que solamente reducen el tamaño del estómago se conocen como “técnicas restrictivas” puesto que reducen la cantidad de alimento que el estómago puede contener.

Técnicas de la cirugía bariátrica

Algunas intervenciones combinan la restricción gástrica con un bypass intestinal parcial. Estas técnicas crean una conexión directa entre el estómago y los segmentos más lejanos del intestino delgado, “puenteando” literalmente porciones del intestino delgado en las que se absorben las calorías y los nutrientes. Se las conoce como “técnicas malabsortivas” (producen mala absorción de los alimentos).

Existen varios tipos de intervenciones restrictivas y malabsortivas. Cada una de ellas tiene sus propios riesgos y beneficios.


Técnicas restrictivas

Las operaciones restrictivas contra la obesidad incluyen la banda gástrica ajustable y la gastroplastia en banda vertical.

- Banda gástrica ajustable. En esta técnica, se coloca una banda hueca, de un material especial, alrededor del estómago cerca de su extremo superior, creando una pequeña bolsa y un estrecho pasaje hacia el resto del estómago. A continuación se hincha la banda con una solución salina. Puede ponerse más prieta o más floja más adelante para cambiar el tamaño del pasaje simplemente aumentando o reduciendo la cantidad de solución salina.

- Gastroplastia en banda vertical. Esta ha sido la técnica restrictiva más habitual para el control del peso. Tal como ilustra la figura, se emplean grapas y una banda para crear una pequeña bolsa gástrica.

Si bien las técnicas restrictivas producen una pérdida de peso en la mayoría de pacientes, tienen menos éxito que las técnicas malabsortivas a la hora de conseguir una pérdida de peso sustancial a largo plazo. Alrededor del 30% de los que se someten alcanzan un peso normal y alrededor del 80% alcanzan cierto grado de pérdida de peso. Algunos pacientes recuperan el peso, y otros son incapaces de ajustar sus hábitos alimentarios y no alcanza el peso deseado. El éxito del tratamiento depende de la capacidad del paciente de adoptar un plan alimentario saludable y un programa de ejercicio físico habituales a largo plazo.


Técnicas malabsortivas

Las intervenciones para producir la mala absorción de los alimentos son la cirugía gastrointestinal más común para producir pérdida de peso. Restringen tanto la ingesta de alimentos como la cantidad de calorías y nutrientes que absorbe el organismo.

- Bypass gástrico en Y de Roux. Esta intervención es la más común y exitosa de las de cirugía malabsortiva. En primer lugar se crea una pequeña bolsa de estómago para restringir la ingesta de alimentos. A continuación, se fija una sección del intestino delgado, en forma de Y, a la bolsa gástrica para permitir el paso del alimento, puenteando el resto del estómago el duodeno y la primera porción del yeyuno. Este puente reduce la cantidad de calorías y nutrientes absorbidos por el organismo.

- Diversión biliopancreática. En esta intervención malabsortiva, más complicada, se extirpa una gran porción del estómago. La pequeña bolsa que queda se conecta directamente con la porción final del intestino delgado, puenteando  completamente el dudeno y el yeyuno. Aunque esta técnica produce con éxito una pérdida de peso, se emplea menos frecuentemente que otros tipos de cirugía a causa del elevado riesgo de deficiencias nutricionales. Una variación de esta última técnica incluye el “cambio de duodeno”, ya que deja una mayor porción de estómago intacto, incluido el píloro, que regula la salida del contenido del estómago hacia el intestino delgado. También deja una pequeña porción del duodeno en el tracto digestivo. Las técnicas malabsortivas producen una mayor pérdida de peso que las técnicas restrictivas y son eficaces para revertir los problemas de salud asociados con la obesidad grave. Los pacientes sometidos a técnicas malabsortivas normalmente pierden los dos tercios de su exceso de peso en los dos primeros años tras la intervención.

Riesgos y beneficios

La cirugía para reducir el peso hay que considerarle en serio. Si se piensa en este tipo de cirugía hay que pensar también en lo que comporta una intervención quirúrgica. Tanto los médicos como los pacientes deben tener muy en cuenta tanto los beneficios como los riesgos.

Beneficios

- Inmediatamente después de la cirugía, la mayoría de pacientes pierde peso rápidamente y continúa perdiendo durante 18 a 24 meses después.

-  La cirugía mejora la mayoría de enfermedades relacionadas con la obesidad.

Riesgos

-  Del 10 al 20% de os pacientes sometidos a cirugía contra la obesidad requieren intervenciones de seguimiento para corregir las complicaciones.

-  Algunos pacientes obesos sometidos a cirugía de la obesidad desarrollan cálculos en la vesícula.

- Alrededor del 30% de los pacientes sometidos a cirugía para perder peso desarrollan deficiencias nutricionales, como anemia, osteoporosis y enfermedades metabólicas óseas.

-  Las mujeres en edad fértil deben evitar el embarazo hasta que su peso se estabilice puesto que la rápida pérdida de peso y las deficiencias nutricionales pueden perjudicar el desarrollo fetal.

¿Cuándo y en quién está indicada?

La cirugía gastrointestinal puede ser el siguiente paso para las personas que siguen siendo muy obesos después de haber intentado sin éxito otros tratamientos no quirúrgicos, o para las personas con enfermedades relacionadas con la obesidad. Los candidatos para la cirugía deben tener:

- Un IMC de 40 o más
- Un problema de salud grave relacionado con la obesidad, como diabetes, apnea del sueño grave o cardiopatía, y un IMC de 35 o más
- Problemas físicos relacionados con la obesidad que interfieren con su trabajo, su función familiar, o su actividad física (caminar)

Si cree que cumple los criterios para este tipo de cirugía, responda a las siguientes cuestiones que pueden ayudarse a decidirse sobre si la cirugía para perder peso es apropiada o no para usted:

¿Ha sido incapaz de perder peso con otros tratamientos no quirúrgicos?
¿Está bien informado sobre los procedimientos quirúrgicos y los efectos del tratamiento?
¿Está dispuesto a perder peso y mejorar su estado de salud?
¿Es consciente de cómo puede cambiar su vida tras la intervención quirúrgica: efectos secundarios de la cirugía, masticar bien los alimentos, incapacidad para comer grandes cantidades de alimento?
¿Es consciente de las complicaciones potencialmente graves, las restricciones dietéticas y el fallo ocasional de esta cirugía?
¿Está dispuesto a someterse a un seguimiento médico durante toda su vida?

RECUERDE: Ningún método ofrece una garantía de éxito del 100%, incluida la cirugía, para alcanzar y mantener una pérdida de peso. El éxito solo es posible con la máxima cooperación y el compromiso de cambiar de hábitos de conducta y de someterse al seguimiento médico, entendiendo que esta cooperación y este compromiso deben mantenerse para el resto de la vida.

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