Dietética y Nutrición

El vino, con moderación, ayuda a proteger del ictus

Durante las fiestas navideñas, el consumo de vinos y cavas aumenta significativamente, como también lo hace la ingestión de frutos secos. Según se ha investigado, el consumo moderado de estos alimentos ayuda a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Asimismo, los polifenoles y sus propiedades antioxidantes se han asociado a mejorías en el cáncer y en la enfermedad de Alzheimer.

Comer frutos secos y vino con moderación se ha considerado saludable y apropiado para combatir o prevenir enfermedades como la de Alzheimer, la demencia senil e incluso la degeneración macular.

Uno de los polifenoles más implicados es el resveratrol, que es capaz de prolongar la vida de las células hasta un 70% gracias a la acción antioxidante que ejerce. Los polifenoles, a su vez, dificultan enormemente la proliferación de las células cancerosas por desactivación de una proteína necesaria para este proceso.

El vino, recientemente clasificado como alimento, no es una bebida destilada sino que se obtiene por fermentación natural. Además de los polifenoles, proporciona una buena cantidad de vitaminas, ácidos grasos saturados e insaturados y otros componentes que estimulan la secreción de ácidos gástricos.

Al hablar de vino, no debe dejarse de lado el cava, puesto que se trata de un vino espumoso que, en mayor o menor medida, posee las mismas propiedades. Por ejemplo, el cava es mejor a la hora de actuar contra el colesterol LDL.

Así pues, se recomienda el consumo moderado de vino, especialmente acompañando a las comidas. Tomado con la cena, el vino ayuda a reducir la tasa de trombosis nocturnas, ya que activa el sistema fibrinolítico. En la tercera edad, este alimento protege del ictus, una de las principales causas de muerte en el mundo industrializado.

Por ingesta moderada se entiende un máximo de un vaso y medio al día (40 cl) para los hombres y de uno para las mujeres (25 cl).

Acerca de la bandeja de postres navideños, la mayoría de dulces elaborados con frutos secos, como las almendras o las avellanas, son recomendables para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Además, las grasas que contienen son de carácter insaturado. La única excepción son los polvorones, que emplean manteca de cerdo y por tanto los ácidos grasos que contienen son saturados (más acumulables y perjudiciales).

Más información en: Stroke 2001;32:77-83

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