Enfermedades

Investigan los efectos de los antecedentes familiares de alcoholismo en el desarrollo de niños y adolescentes

La ingesta materna de alcohol durante el embarazo o EPA (Exposición Prenatal al Alcohol) puede ocasionar graves deficiencias cognitivas en el feto, como por ejemplo deficiencias de adaptación, aprendizaje verbal y memoria, atención, o función visual-espacial. Aunque numerosos estudios han analizado los efectos de la EPA en el desarrollo cerebral de niños y adolescentes, el papel que juegan de los antecedentes familiares de alcoholismo (padres, abuelos, otros familiares cercanos) apenas ha sido estudiado

Investigadores de la Universidad de California en San Diego han llevado a cabo un estudio con el objetivo de distinguir qué cambios cerebrales eran causados por la EPA, y cuáles por los antecedentes familiares de alcoholismo. Para resolver ese problema, se estudió la función cognitiva en dos grupos de niños: uno con PAE y otro con antecedentes familiares de alcoholismo. Los científicos seleccionaron un total de 53 niños, todos diestros y con edades comprendidas entre 12 y 18 años, que ya participaban en dos estudios: el primero examinaba los posibles efectos teratogénicos (causantes de defectos congénitos) del consumo de alcohol por parte de la madre, mientras que el segundo estudio examinaba los efectos del historial familiar de abuso de alcohol.

Se dividió a los participantes en tres grupos: un primer grupo de 18 niños (14 niños y 4 niñas) con antecedentes familiares de EPA severa, un segundo grupo de 18 niños (12 niños, 6 niñas) sin EPA pero con antecedentes familiares de alcoholismo, y un tercer grupo de 17 niños (8 niños y 9 niñas) que ni sufrieron EPA ni tenían antecedentes de alcoholismo en sus familias. Todos los participantes en el estudio fueron sometidos a una serie de pruebas de memoria espacial y a escáneres cerebrales para mesurar la Memoria Espacial Funcional.

Las diferencias entre el grupo que había padecido EPA severa durante la gestación y los otros dos grupos sugerirían que las regiones media izquierda y superior frontal de su cerebro se ve afectado en los niños que han sido expuestos al alcohol. Por el contrario, las diferencias detectadas en otras regiones del cerebro (núcleo lenticular, corteza insular) entre el primer y el segundo grupo con respecto al tercer grupo, indicarían que los cambios en dichas áreas estarían más asociadas a los antecedentes familiares de alcoholismo que a la EPA.

Los autores del estudio advierten que apenas estamos comenzando a estudiar una cuestión muy compleja: elucidar cuál es el efecto real de los antecedentes familiares de alcoholismo, y qué medida interactúa con otros factores epigenéticos, ambientales o familiares, es algo que aún requerirá numerosos estudios adicionales.

El artículo será publicado en el número de enero de 2013 de Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

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