Enfermedades

El aumento del precio del alcohol salva vidas y supone un ahorro para la sanidad pública

Establecer precios mínimos para las bebidas alcohólicas mejora la salud de la población y supone un ahorro de costes para la sanidad pública

Aumentar el precio, clave para disminuir el consumo
Expertos en alcoholismo se han reunido en un seminario celebrado esta semana bajo el patrocinio de tres centros de investigación canadienses: el Centro para Adicciones y Salud Mental (Centre for Addiction and Mental Health, CAMH), por el Centro para el Estudio de Adicciones de la Columbia Británica (CARBC) y por el Centro Canadiense de Abuso de Substancias (CCSA).

Estos expertos expusieron los resultados de la política del gobierno regional de la Columbia británica de establecer precios mínimos para las bebidas alcohólicas. Esta política, implementada hace ya varios años, está comenzando a dar frutos.

El consumo de alcohol le supone a la economía canadiense una carga de 14.600 millones de dólares en costes indirectos relacionados con la atención sanitaria y atención social. Los resultados de la política llevada a cabo por las autoridades regionales de la Columbia británica indican que el establecimiento de precios mínimos e impuestos sobre las bebidas espirituosas ha disminuido el perjuicio causado por éstas. Después de que aumentasen los precios mínimos de las bebidas alcohólicas, las muertes e ingresos hospitalarios asociados al consumo de alcohol disminuyeron en la Columbia Británica de forma significativa.

Diversos países, como por ejemplo Gran Bretaña, están considerando aplicar políticas similares.

Efectos del consumo de alcohol
El consumo de alcohol causa numerosos problemas sociales y sanitarios. Provoca lesiones, trastornos mentales y de conducta, cáncer, epilepsia, cirrosis hepática, inflamación del hígado (hepatitis alcohólica), insuficiencia renal, enfermedades cardiovasculares, trastornos inmunológicos, reproductivos, entre otros. El consumo de alcohol durante la gestación también perjudicar al feto. También está asociado a la violencia doméstica, descuido y maltrato de menores o al absentismo laboral, y a los accidentes de tráficos con riesgo de muerte o lesiones irreversibles. También deprime el sistema inmunitario, con lo que el consumidor habitual de alcohol es más vulnerable al SIDA, la tuberculosis y a infecciones de transmisión sexual. El riesgo de enfermar es directamente proporcional a la cantidad ingerida: cuanto más alcohol se consuma, mayor será el riesgo.

Según un informe de la OMS, en Europa el alcohol es el segundo factor de riesgo de enfermedad y mortalidad prematura después del tabaquismo; el consumo de bebidas alcohólicas provoca 2,5 millones de muertes al año en todo el mundo, de los cuales unos 320.000 son jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años.

Para combatir los efectos perjudiciales del consumo de alcohol, la OMS recomienda diversas medidas:

· Regular su comercialización y publicidad.
· Limitar su acceso y disponibilidad.
· Reducir la demanda por medio de aumentos de precios y mayores cargas impositivas.
· Legislar penas adecuadas para la conducción de vehículos bajo los efectos del alcohol.
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