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Las mujeres hipertensas y fumadoras tienen un riesgo excepcionalmente alto de sufrir una hemorragia cerebral

La hemorragia subaracnoidea es uno de los eventos cerebrovasculares más mortíferos: provoca la muerte en un 40-50% de los casos. Un estudio finlandés afirma que las mujeres fumadoras e hipertensas con aneurismas corren un riesgo mucho mayor de sufrir este tipo de hemorragia.

La hemorragia subaracnoidea: factores de riesgo.
El riesgo de sufrir una hemorragia subaracnoidea depende en gran medida de una combinación de factores de riesgo, según afirma un estudio finlandés basado en los datos de la encuesta de salud finlandesa FINRISK: la incidencia de este tipo de accidente cerebrovascular puede variar desde los 8 por 100.000 a los 171 por 100.000 dependiendo de la presencia o ausencia de factores de riesgo como el tabaquismo o la hipertensión.

La hemorragia subaracnoidea se produce a causa de una hemorragia intracraneal, o, en la gran mayoría de casos (70-90%) cuando se rompe un aneurisma. La hemorragia hace que la sangre entre en el espacio subaracnoideo por donde circula el líquido cefalorraquídeo. Si no se trata a tiempo, este tipo de accidente cerebrovascular causa la muerte o secuelas neurológicas irreversibles. Un aneurisma (del griego aneurusma, ‘dilatar’) es un “globo” de sangre que se forma en el interior de las paredes de una arteria. Puede formarse en cualquier tipo de vena, pero comúnmente suelen formarse en la aorta, vasos cerebrales, en la arteria esplénica (en el bazo) y en la mesentérica. Cuanto mayor sea el tamaño del aneurisma, mayor riesgo habrá de ruptura.

No obstante, un aneurisma no necesariamente tiene que acabar dando lugar a una hemorragia subaracnoidea. De hecho, los médicos no han llegado a un consenso de cuándo debe tratarse quirúrgicamente un aneurisma: no todos los aneurismas tienen porqué romperse y provocar un accidente cerebrovascular. Pero si, como demuestra el estudio, las mujeres fumadoras con presión sanguínea sistólica elevada tienen un riesgo 20 mayor que hombres no fumadores con niveles de presión arterial bajos, esto tendría profundas implicaciones en la práctica clínica; debería tratarse lo antes posible los aneurismas de las primeras pero podrían ignorarse los de los segundos sin mayor riesgo.

En el estudio también se identificaron tres nuevos factores de riesgo para la hemorragia subaracnoidea, además de los ya conocidos: haber sufrido previamente un infarto de miocardio, que su madre haya sufrido un accidente cerebro o cardiovascular, y niveles elevados de colesterol en hombres. Este mismo grupo de investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) ya había confirmado en estudios anteriores que el factor hereditario de la hemorragia subaracnoide es muy bajo y que el porcentaje de hemorragia subaracnoide no provocadas por aneurismas en pacientes de diabetes tipo 1 es excepcionalmente alto.
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