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Reducir el riesgo de infarto un 90% con una sola inyección

Investigadores de la Universidad de Harvard están desarrollando un tratamiento que reduce las concentraciones de colesterol en un 40% en días en experimentos con ratones de laboratorio. Este fármaco, desarrollado a partir de una modificación genética existente en un 3% de la población, podría llegar a la práctica clínica en un plazo de diez años.

El gen CPSK9.
El nuevo fármaco anula un gen presente habitualmente en el hígado, el gen CPSK9, encargado de la regulación de los niveles del colesterol LDL o lipoproteína de baja densidad, el denominado “colesterol malo”. La inyección ha sido probada en ratones, en los cuales redujo sus niveles de colesterol en un 40% al cabo de pocos días. Este tratamiento, de superar todos los ensayos clínicos estándar, podría llegar a ser una alternativa a las estatinas, que son uno de los tratamientos estándar para la hipercolesterolemia (colesterol alto), uno de los principales factores de riesgo de accidentes cardiovasculares.

Las investigaciones en este gen comenzaron después de que en 2003 un equipo de científicos franceses descubriera que las personas con niveles de colesterol hereditario en sangre (con el correspondiente alto riesgo de infarto) tenían una variante muy activa de este gen. Un segundo grupo de científicos también descubrió que alrededor del 3% de las personas con una mutación del gen CPSK9 que le hacía inactivo tenían un riesgo muy reducido de padecer un infarto (un 88% menos). “La naturaleza ya ha realizado el experimento por nosotros; algunas personas han ganado la lotería genética”, comentan los autores del estudio. Las personas que tienen esta mutación están protegidas de sufrir un infarto, y no se conocen efectos secundarios perjudiciales de tener esta mutación.

Los investigadores optaron por manipular el genoma del gen CPSK9 en lugar de emplear anticuerpos, pues estos son eliminados por el organismo y deben ser tomados regularmente. (Otros laboratorios están empleando también este gen como diana terapéutica para desarrollar anticuerpos monoclonales, entre los que se incluirían evolocumab, 1D05-IgG2 y alirocumab). Por otra parte, las estatinas, que son el tratamiento estándar, no previenen infartos por completo: algunas personas que toman estatinas también sufren accidentes cardiovasculares, por lo que es necesario investigar nuevos enfoques en la prevención de infartos.

El infarto cardíaco es una de las causas más frecuentes de mortalidad en países industrializados. Según datos de la Sociedad Española de Cardiología, en España se registran 200 casos nuevos por cada 100.000 hombres y 50 por cada 100.000 mujeres, ligeramente por debajo de la media de los países del norte de Europa, en los que se registran unos 300 infartos por cada 100.000 habitantes. Esta diferencia se atribuye a la dieta mediterránea y al consumo de aceite de oliva.

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